Salva suelta al chaval de sus manos y se levanta lentamente, me coge de la mano y poco a poco me pone detrás de él, como para protegerme. El chico que tiene el arma de Salva se levanta y se pone detrás nuestro apuntando con la famosa arma.
X: ¿Quienes sois? ¿Que buscáis?
Salva: Me llamo Salva, estuve aquí hace dos semanas, esta mañana me he dado cuenta de que me faltaba un arma, y su compañero la tiene. Esa arma es importante para mi
Y: Pues aquí no pone ningún nombre, además no tienes pruebas de que sea tuya
Salva: ¿Crees que me importaría un arma después de la munición que tenemos?
X: ¿Vosotros dos o hay más?
Yo: Hay más
Z: ¿Donde están? ¿Os han abandonado? pobrecitos los trágicos amantes. Nos llevamos vuestras armas, cuando desaparezcais de mi vista
Aquella voz femenina me hizo hirvir la sangre, saqué la ballesta de David que residía en mi espalda, salí de la espalda de Salva y la apunté a la cabeza. Salva al verme me cogió bruscamente para volver detrás de él, pero fue en vano.
Salva: Didi para, lo estas empeorando
Yo: ¿Empeorar el qué Salva? Joder nos quieren matar
A: No si antes los matamos primero
¿Esa voz? ¡¡CARLOS!! Los desconocidos se giran, tanta tensión en este momento que creo que lo primero que escuchaba era mi corazón latir con rapidez
Estela: Devuelve el arma y nadie saldrá herido
Z: Vamos, sólo queremos sobrevivir, y para eso, si hace falta matar, matamos.
La chica se giró y con su arma me disparó. Sentí la bala traspasar mi cuerpo y la parte de encima de la cadera, en el lado derecho, empieza a salir sangre. Cuando bajo la cabeza y veo mi mano tapar la herida, veo a Salva antes de caeral.suelo casi inconsciente. Salva rápidamente se agacha a mi lado tampandome con su mano la herida que me había producido la bala.
Salva: ¡¡DIDII!! Mirame y no cierres los ojos, ¡hey! Mirame, por favor, eso es, te vas a poner bien... Me oyes, te lo prometo
<<Si me escuchas, no te sientas culpable>>
Los párpados me pesaban pero con las fuerzas que tenia miraba a Salva. Escuchaba sus sollozos. Antes de cerrar los ojos escucho gemidos de zombies y muchos disparos
(Narra Salva)
No se puede morir, joder. La sacaré de aquí como pueda. ¿El arma? Que le den. Que se la queden, sólo quiero salvarla. Sólo me importa ella. Álvaro y Carlos vinieron a mi lado.
Álvaro: Nosotros matamos a los zombies estos, tú sal por la puerta de atrás con ella, Carlos te cubre
Yo: Venga va
La cojo como un saco de patatas y salimos de ahí con Carlos delante
(…)
Estamos en una especie de chalet, encontramos a un anciano, que por suerte o milagro sabía medicina. Le sacó la bala con éxito. A perdido mucha sangre y Didi es del mismo grupo sanguíneo que el mío, le donaba la sangre para que se pusiera bien.
(…) (…)
Había pasado casi una semana, hace dos días, nos llevamos a Didi al motel cutre donde estaban los demás ¿se había despertado? No, aún no, pero el anciano dijo que estaba bien. Por alguna razón no despertaba, que era normal. Didi descansaba en la habitación, nuestra habitación. Los chicos y las chicas sólo intentaban que sonriera, quw tuviera esperanza, pero... Tengo mucho miedo. Las parejas subían hablar con ella, porque decía que era bueno. Era mi turno, subí y me quedé observandola
<< Si despiertas, te pediría salir>>
Salva: Hola gamberrilla, se que me escuchas y si no fuera así, estaría loco o algo peor. ¿Sabes? Haría lo que fuera para volver atrás y recibir yo el disparo. No te mereces esto pequeña. Bueno, siempre me han dicho que los silencios son buenos y tambien para confesar algo que ocultar. Yo tengo que confesar algo que siempre oculté; ha pasado casi todo el invierno y solo quiero decirte que te quiero, te quiero como algo más. Te amo, estoy enamorado de ti desde que te vi. Didi, despierta, por favor
Pasaron como 3 minutos y no despertaba, salí de la habitación bruscamente para meterme en la de al lado. Hay está esa chica, la que por su culpa ella no despierta. Segun me han dicho se llama Cristina. Está tumbada en la cama con una pelotita golpeandola contra el techo.
Yo: Como no despierte, mueres
Cristina: Ohh!! El Romeo es todo un valiente
Yo: No me tientes
Cristina: Que miedo, estoy temblando, tss
Yo: Estas advertida
Salí de la habitación, pasé a la de Didi y mia y ella... Ella... Se había despertado.
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